HOMERO SERÍS


Por conducto de su hija, doña Mama Serís Santullano, hemos recibido la infausta noticia del fallecimiento del entrañable amigo y colaborador de este Instituto don Hornero Serís, acaecida en Nueva York el pasado 26 de enero. La muerte ha interrumpido así la labor incansable de muchos años y quebrado las ilusiones y proyectos que abrigaba quien no había tomado la vejez como época de descanso y silenciosa preparación para lo ineluctable sino como el tiempo de la culminación de los planes que lo habían guiado durante toda su larga y fecunda vida.

El ilustre erudito profesor Serís nació en Granada, España, el 12 de enero de 1879. Hizo sus estudios en España, México, Cuba y Francia. Entre sus maestros contó al gran don Ramón Menéndez Pidal, a Morel-Fatio y a Martinenche. Muy pronto fue nombrado profesor de lengua española en el Liceo Carnot de Dijon, iniciando así su prolongada actividad docente. En 1917 lo encontramos en la cátedra de español de la Universidad de Illinois en los Estados Unidos de America. Posteriormente profesó también en las Universidades de North Carolina, Duke, Syracuse y en el Colegio Universitario de Brooklyn.

En 1925 estaba de regreso en Madrid, en donde su maestro Menéndez Pidal le hizo secretario del Centro de Estudios Históricos y encargado de las publicaciones del mismo. Dirigió la sección de Bibliografía del antedicho Centro hasta que la guerra de 1936-9 lo clausuró. En 1926, se le designó, además, secretario de redacción de la Revista de Filología Española. Entre tanto, había ya ganado renombre como bibliógrafo, cervantista y sagacísimo e implacable cazador de ediciones raras.

De vuelta a los Estados Unidos ocupa hasta 1953 una cátedra en la Universidad de Syracuse, en el Estado de Nueva York, donde fundó el Centro de Estudios Hispánicos, del cual fue Presidente. Posteriormente fue elegido Vicepresidente de la Hispanic Society of America, de Nueva York.

La lista total de sus publicaciones es muy numerosa. Mencionamos aquí tan sólo: Ecos del Hudson, 1905; Gradualidad de la consciencia, 1928; La colección cervantina de la Sociedad Hispánica de América, 1918; Bibliografía de Don Ramón Menéndez Vidal (en colaboración con Germán Artcta), 1931, 2' ed. 1938; Sinónimos (5* ed., en colaboración con Pedro de Irízar y Aviles), 1932; Manual de bibliografía de la literatura española (2 vols.), 1948 y 1954. También hemos de destacar: La segunda edad de oro de la literatura española, en el Hommage a Ernest Martinenche, 1939; Guía para nuevas investigaciones de literatura española, en el Homenaje a Archer M. Huntington, 1952; La novela de Apolonio: texto en prosa del siglo XV descubierto, en Bulletin Hispanique, t. LXIV, 1962. Cuidó, además, una edición de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, 1917, 1929, etc. y de La noche de San Juan, comedia de Lope de Vega, con introducción y notas, 1935.

En noviembre de 1964, luego de dos años de arduas labores tipográficas, el Instituto Caro y Cuervo tuvo el honor y la satisfacción de entregar los primeros ejemplares de la Bibliografía de la lingüística española, un libro que reclamaban con urgencia investigadores y estudiantes de filología hispánica. Tan inmensa obra, cuyos originales ocupaban nada menos que doce gruesos cartapacios, y que abarca, en lo impreso, 980 páginas, fue realizada a una edad (los setenta y más) que para casi todos los humanos es la plena senectud. No pocos autorizados comentaristas han coincidido en afirmar que no era ésta empresa para un solo hombre sino para un grupo de especialistas, y, sin embargo, fue un estudioso cargado de años quien, no obstante inevitables lagunas y omisiones, la llevó a cabo airosamente.

Contemporáneo a la Bibliografía de la lingüística española es el primer fascículo del Nuevo ensayo de libros raros y curiosos, 1964. Posteriores son, entre otros escritos de nuestro lamentado amigo, un valioso ensayo sobre La nueva bibliografía (tirada aparte del Homenaje al profesor Rodríguez-Moñino, 1966); Estado actual de los estudios sobre Bécquer, en Mélanges a la mémoire de Jean Serrailh, 1966; el segundo fascículo del Nuevo ensayo de libros raros y curiosos, 1968, y la Guía de nuevos temas de literatura española, terminada en 1967 y que se encontraba en prensa en Madrid el año pasado.

Nuestra época ha visto no ya tan sólo, como los tiempos pretéritos, "niños prodigios" sino también, y lo que es a veces más digno de admiración, varios conspicuos casos de "ancianos prodigios" que investigan, publican y polemizan (si se presenta la ocasión) con el ardor y la fecundidad de los años juveniles. Don Hornero fue, a no dudarlo, uno de los más notorios ejemplares de este tipo humano. El añoso erudito, con heroica terquedad, se negaba a admitir el paso del tiempo y seguía tan pictórico de esperanzas y planes como en su activa mocedad. En sus últimos años adelantaba los trabajos de una Bibliografía anotada de la literatura hispanoamericana, y en 1968 tenía ya concluido el tomo referente a Obras generales de todo el continente. En varias ocasiones requirió la colaboración de uno de nuestros investigadores para la sección destinada en su obra a nuestra patria. Se dirigió en tal sentido a don Ismael Enrique Delgado Téllez y a don Carlos Valderrama Andrade, quienes por diversos motivos no pudieron participar en la elaboración de tan útil repertorio bibliográfico.

Pero no ha sido dada al hombre la potestad de decidir sobre la realización de sus planes y expectativas, sino que ella pende de alguien más alto que nosotros y así una enfermedad de carácter mortal impidió al profesor Serís el cumplimiento de tan valiosos y, a su edad, tan osados proyectos.

Nuestro Instituto y su Director, en especial, fueron objeto del más vivo afecto por parte del profesor Serís. Afecto que halló conmovida y conmovedora manifestación en la última carta, del 19 de octubre de 1968, que de él recibimos y en la cual dice: "Ya no tengo en el cerebro palabras apropiadas para expresarle una vez más mi profundo agradecimiento. Ahora las tengo que sacar del corazón. Van envueltas así del amor que siento por todo lo que provenga del Instituto Caro y Cuervo, comenzando por su docto y galano Director". Tan sinceros sentimientos y su meritísima colaboración con esta Casa, nos comprometen a inmarcesible y cordial gratitud. El nombre y la memoria del profesor Serís han quedado ya indisolublemente ligados a la historia de este Instituto.

Instituto Cervantes, Thesaurus. Tomo XXIV. Num. 1. (1969). Homero Serís (1879 - 1969)